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Un momento mágico, merece un entorno mágico.
Rodeados de estas flores, Tania y Miguel Ángel sellaron su amor el primer viernes del otoño en un decorado de ensueño, como el que habían imaginado.

La decoración floral en el día B es un tema que a muchos novios os suele traer de cabeza, ya que son numerosas las decisiones que debéis tomar en uno de los días más importantes de vuestra vida, por lo que es importante que antes de comenzar a tomar decisiones, penséis en el tipo de boda que os gustaría celebrar y en el estilo que va con vosotros.
En el caso de Tania y Miguel Ángel, ellos tuvieron claro desde el principio que tendrían una boda civil, por lo que, una vez que nos sentamos con ellos para ver la decoración floral, ya tenían reservada la finca en la cual celebrarían su enlace.

El siguiente paso sería decidir de forma conjunta, en base al estilo que ellos habían decidido y a los conocimientos que nosotros ofrecemos siempre basados en una larga experiencia dentro del sector nupcial, que tipo de decoración les acompañaría en un día tan especial.
Para ello tuvimos en cuenta tres aspectos fundamentales:
• La fecha, siendo conscientes de que la suya coincidía con el primer viernes de otoño.
• El sitio, dado que al ser una finca rodeada de vegetación, debíamos buscar la forma de que nuestras flores destacaran sobre lo demás, a la vez que debían permanecer integradas de manera pertinente con el ambiente.
• La personalidad de los novios, en este caso, siendo ella asesora de imagen y él director creativo de una empresa de diseño, desde el principio tuvimos claro que debíamos trabajar en base a las tendencias de la temporada.

Una vez trabajados estos aspectos, nuestra propuesta fue la siguiente. A nivel de color, y tras analizar con la novia el estilo que ambos habían elegido para sus trajes, vimos claro que el rojo, como mayor representante del amor, debía estar presente ese día, por la fuerza que ambos desprenden y por la pasión que ambos sienten el uno por el otro.

A nivel de estilo, debíamos encontrar la fórmula idónea entre romanticismo y elegancia otoñal, viendo en la pampa el equilibrio perfecto.

A nivel de tendencias, teníamos claro que sorprender a estos novios no sería fácil, pero para nosotros fue tremendamente exitoso comprobar cómo quedaron fascinados tras mostrarles la protea como posible protagonista de su día. Una flor de tintes exóticos, que de forma individual puede llamar demasiado la atención, pero con una estudiada compañía, era la flor que sin ellos saberlo, andaban buscando.

Con esta pareja el resto, como se suele decir, fue coser y cantar.
Un pasillo protagonizado por una alfombra central de 40 metros de largo, lanzada desde la puerta de forja por la que ambos accederían, hasta el propio altar, decorado con flores a ambos lados en su totalidad.

Dicho altar fue reinado por una columna trasera de tres metros de alto que otorgaba el broche final a la decoración principal, dando como resultado una puesta de escena espectacular en la que los propios novios se emocionaron al entrar.

Y aunque todavía nos quedan numerosos detalles de los que hablar de esta boda, como el ramo de la novia, los centros de mesa o el detalle para los invitados, entre otros, con este buen sabor despedimos el primer post dedicado a las bodas y deseamos a nuestros queridos novios, ¡qué sean tan felices como lo demostraron ser en el día de su boda!

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